Resumen de las Parashiot Matot-Masei
Moshé enseña las leyes que gobiernan la anulación de promesas a los líderes de las tribus de Israel. Se lucha una guerra contra Midián por su rol en la destrucción moral de Israel, y la Torá da un recuento detallado del botín de la guerra y cómo fue distribuido entre la gente, los guerreros, los Levitas y el Sumo Sacerdote.
Las tribus de Reubén y Gad (más tarde acompañados por media tribu de Menashé) piden las tierras del este del Jordán como su porción de la Tierra Prometida, siendo estas tierras aptas para la cría de ganado. Moshé inicialmente se enoja con este pedido, pero más tarde concuerda con la condición de que ellos primero se unan y lideren a Israel en la conquista de las tierras al oeste del Jordán.
Los cuarenta y dos viajes y campamentos de Israel a través del desierto son listados, desde el Éxodo de Egipto hasta el establecimiento en las planicies de Moab, al otro lado del río, frente a la Tierra de Cnaan. Los límites de la Tierra Prometida son enumerados y las ciudades de refugio designadas como lugares de exilio para asesinos involuntarios. Las hijas de Tzlafjád se casan dentro de su propia tribu de Menashé, de manera de que las propiedades que correspondían a su padre no pasen por herencia a otra tribu.
La Parashá en Profundidad
Auto Superación
“Estos son los viajes del Pueblo Judío con los que salieron de la tierra de Egipto” (Bamidbar 33:1).
Es conocida la pregunta, el Pueblo Judío salió de Egipto con un viaje, desde Raamses a Sucot: si solo toma un viaje salir de la tierra de Egipto, ¿por qué la Torá menciona “los viajes”, en plural?
La palabra Egipto en hebreo se dice “mitzráim”, que se escribe de la misma manera que la palabra “meitzarím”, cuyo significado es “límites”. A pesar de que con un solo viaje se sale de “Mitzráim”, es decir, con un solo paso uno puede auto superarse, sin embargo, existen muchos niveles de auto superación. Esta es la razón por la cual la Torá menciona “los viajes”, en plural, con los cuales el Pueblo Judío salió de Egipto.
La Torá es eterna en cada generación, en particular el concepto de la salida de Mitzráim (meitzarím, límites), como dicen nuestros sabios en la Mishná (Pesajím 10:5): “Uno debe verse a sí mismo como si hubiese salido hoy de Egipto”. La enseñanza es que, aún cuando uno se encuentra en un nivel elevado al respecto del nivel en el cual se encontraba anteriormente, no es suficiente, uno debe continuar avanzando constantemente.
Aún cuando uno se haya alejado totalmente del mal, debe saber que no concluyó su trabajo, porque siempre hay un nivel superior que puede ser alcanzado y, desde el punto de vista de este nivel más elevado, uno se encuentra aún relacionado con el mal. La prueba de esto es que, más allá del nivel en el cual nos encontremos, continuamos viendo las malas actitudes en los otros. El fundador del Movimiento Jasídico, Baal Shem Tov, explica que, cuando uno ve las características negativas del otro, es una muestra de que esas mismas características se encuentran en uno mismo, al menos sutilmente.
Por otro lado, la enseñanza de “los viajes”, con los cuales el Pueblo Judío salió de Egipto es, que uno nunca debe darse por vencido. Independientemente de la situación en la cual uno se encuentre, uno debe saber que con solo un viaje se sale de Egipto. No solo eso, sino que nosotros hoy en día contamos con más ventajas que los judíos en la época de la salida de Egipto, dado que nos fue dada la Torá, que nos da la fuerza para auto superarnos día a día y no darnos por vencidos.
Extraído de Likutei Sijot, vol. 2, pág. 348
Vida Interior
Por Yanki Tauber
Hace poco, se casó el hermano más joven de mi esposa. Observando a la joven pareja me acordada todas aquéllas veces en la vida en que nos decimos a nosotros mismos: "Ok, ahora empieza. Ahora es de verdad."
Cuando nos graduaremos de la escuela secundaria --ahí es cuando empieza la vida. Después comprendemos que no; primero necesitamos tener nuestro título, primero necesitamos casarnos, pero luego nuestros amigos casados sonríen y nos dicen: "Esto no es nada, es simplemente jugar a las muñecas, esperen a tener su primer hijo, entonces entenderán de qué se trata la vida". Pero seguimos trabajando para que nuestra carrera levante vuelo, y cuando lo logramos, comprendemos que los verdaderos planes tendrán que esperar hasta que los chicos hayan crecido y sean independientes, para aprovechar esos años que nos quedan hasta jubilarnos, y podamos realmente hacer negocios...
Una vez el Rebe de Lubavitch realizo un farbrengen (reunión jasídica) en honor a un grupo de jasidim que volvían esa noche a Israel. A medida que avanzaba la tarde, también aumentaba la frecuencia con la que algunos de los asistentes miraban el reloj. El avión estaba programado para dentro de unas horas, y muchos de ellos todavía tenían que encargarse de algunos temas de último momento. Notando su ansiedad, el Rebe sonrió y contó la siguiente historia:
En la década del 20, durante los días más oscuros del comunismo en los que invertían denodados esfuerzos por desarraigar la fe judía en la Rusia soviética. El suegro del Rebe, Rabino Iosef Itzchak Schneersohn que encabezaba la red clandestina consagrada a mantener el judaísmo vivo, era vigilado constantemente por la Yevsektzia y NKVD y seguido dondequiera que fuera. Todos sabíamos que era una cuestión de tiempo hasta que le cayeran encima.
" Una noche," contó el Rebe, "entré al estudio de mi suegro en su apartamento de Leningrado. Durante varias horas había recibido a gente en iejidut (audiencias privadas entre el Rebe y sus seguidores) --una agotadora tarea física y espiritual para un Rebe. En media hora tenía que salir para la estación donde tomaría un tren a Moscú para una reunión con un hombre de negocios extranjero, con el propósito de juntar fondos para apoyar su trabajo. De más está decir, que encontrarse con un ciudadano extranjero, un 'capitalista', y sobre todo para propósitos de judaísmo, era sumamente peligroso; en esos días, muchos perdían sus vidas por 'crímenes' mucho menores.
"Para mi gran sorpresa, encontré a mi suegro serenamente trabajando en su escritorio, arreglando papeles, como si estuviera en medio de un día de trabajo común. No había ningún rastro de varias horas de tensión al escuchar los problemas más personales y dolorosos de la gente, y ninguna señal del hecho que en media hora saldría para una peligrosa misión.
"No pude contenerme y le pregunté: 'Sé que el jasidismo de Jabad predica el principio que "la mente gobierna el corazón". Sé qué clase de educación recibió y cómo se entrenó en el auto-sacrificio por los judíos y el Judaísmo. ¿Pero a tal grado, que puede estar sentado a su escritorio en un momento así, como si no hubiera nada más en su agenda? '"
El Rebe Iosef Itzchak contestó a su yerno: "Nosotros no podemos hacer nuestros días más largos, ni podemos agregar horas adicionales a nuestras noches. Pero podemos aumentar al máximo el uso de nuestro tiempo considerando cada segmento de tiempo como un mundo en sí mismo. Cuando dedicamos una porción de tiempo--si es una hora, un día o un minuto--a cierta tarea, debemos estar totalmente inmersos en lo que estamos haciendo, como si no existiese nada más en el mundo."
Las enseñanzas del Jasidismo de Jabad dedican mucho estudio a la calidad de pnimiut. Entre jasidim, el cumplido más grande que uno puede hacerle a otra persona es decir que él es un penimi--alguien que posee el rasgo de pnimiut. El más grande insulto es llamar a alguien un jitzon, que significa que le falta pnimiut.
¿Qué es pnimiut? La palabra equivalente más cercana en idioma español es "interioridad". Pnimiut quiere decir integridad, minuciosidad y consistencia. Es el contrario de superficialidad y inexactitud. El penimi, no puede divorciar conocimiento de experiencia, y conocimiento y experiencia no pueden estar separados de la acción. Jamás encontrará sólo parte del penimi--su cerebro, su corazón, sus actos; más bien, siempre encontrará allí a la persona completa. El penimi no piensa meramente un pensamiento, experimenta un sentimiento, hace una acción--él los vive.
Cuando el penimi consagra una porción de tiempo--si es una hora, un día o un minuto--a una cierta tarea, está totalmente inmerso en lo que está haciendo, como si allí nada más existiese.
Esto no es decir que el penimi vive indiscriminadamente. Al contrario, la indiscriminación es la marca del jitzon. El penimi está profundamente consciente --consciente de las diferencias entre las cosas importantes y las de importancia menor, entre los medios y los fines, entre los recorridos y las metas. Pero en cualquier cosa que esté involucrado, está totalmente allí. Nunca sólo "lo hace" o "está encima de eso". Cuando está encaminado en algo, se inviste totalmente encaminado a ello.
La lectura de la Torá de esta semana registra los 42 viajes de los Israelitas a través del desierto--cuarenta y dos viajes que, según Rabí Israel Baal Shem Tov, se reproducen en los viajes personales de cada individuo a través de su vida.
Los 42 viajes son, por supuesto, las fases y los estadios de un Viaje mayor--el progreso de los confines de Egipto a la Tierra Prometida. Pero cada uno de los viajes es también una entidad hacia sí mismo--la Torá los llama "viajes" (masaot), no "estaciones". Nosotros no estamos aquí para atravesar la vida, la Torá nos está diciendo: estamos aquí para vivirla.
Las tres Semanas
El periodo de veintiún días entre el diecisiete de Tamuz y el nueve de Av es denominado bein ha-metzarim –“entre los estrechos", basado en el versículo (Eijah 1:3) que señala: todos sus perseguidores la alcanzaron entre los estrechos. Los Sabios (Eijah Rabbah 1) explicaron que entre los estrechos se refiere a los días de aflicción que ocurrieron en el período entre el diecisiete de Tamuz y el Nueve de Av. En éste período, muchas calamidades le sucedieron al Pueblo Judío a través de las generaciones. Fue durante éste período entre los estrechos que, tanto el Primero como el Segundo Templo fueron destruidos. Este período fue por consiguiente, establecido como un tiempo de luto por la destrucción de los Santuarios.
Durante éste período, disminuimos la extensión de nuestro regocijo. Durante éste período no se llevan a cabo matrimonios. Nos contenemos de escuchar música, bailar, realizar viajes de placer, de cortarnos el pelo o afeitarse. De acuerdo a la costumbre Sefaradí, que se basa en la opinión de Beit Yosef, los cortes de pelo son permitidos hasta la semana en la cual Tishá bÁv acontece.
Es una costumbre no recitar la bendición Shejeianu durante éste período. Por ende, no estrenamos ropa ni comemos frutas que no hayamos comido en la estación, para que no se requiera recitar Shejeianu. No obstante, si se da la oportunidad de cumplir una Mitzvá que tendrá lugar, como por ejemplo una circuncisión o un pidyon haben, entonces la bendición es recitada. Del mismo modo, si una nueva fruta está disponible durante éste período de las tres semanas y quizás no vaya a estar disponible posteriormente, entonces se recita Shejeianu. Como es una costumbre permitir recitar la bendición en Shabat, es preferible preservar la fruta hasta Shabat. Igualmente, una mujer embarazada que tiene el deseo de una nueva fruta, o una persona enferma que la necesita para su salud, puede decir Shejeianu durante las tres semanas.
Es una costumbre ser aún más cuidadoso de lo que uno es habitualmente en lo que respecta a evitar situaciones peligrosas. Las personas piadosas se alejan por un período de tiempo, para reflexionar y estar de duelo por la destrucción de ambos Templos. En algunas comunidades se acostumbra recitar Tikkun Jatzot incluso al mediodía.
El Rebe de Lubavitch también impulsó que las Tres Semanas deben ser un tiempo de incrementar la caridad y el estudio de Torá (en relación con el versículo (Isaías 1:27), “Sión debe ser redimido mediante la ley, y sus retornantes por medio de la caridad”), particularmente el estudio de aquellas porciones de la Torá que tratan acerca de las leyes y el profundo significado del Sagrado Templo.
BEN HAMETZARIM, "LAS 3 SEMANAS".COMO LAS VIVIMOS HOY FRENTE A LA LLEGADA DEL MASHIAJ
El jasidismo, quien imprimió en su estandarte la alegría del servicio a Hashem, no concuerda en definir los días de ‘Ben HaMetzarím’ (las tres semanas de duelo entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av) en días de tristeza y aflicción del alma. A pesar de ser días de duelo y sufrimiento, en los que debemos disminuir en alegría, no debemos caer en un bajón. Por lo tanto, el jasidismo revela todo tipo de caminos posibles, permitidos de acuerdo a las leyes, para traer alegría por medio del cumplimiento de los preceptos y cambiar el foco del duelo por la destrucción del Templo por llenar los corazones con el anhelo por la redención. En los días de ‘Ben hametzarím’ se aumenta el estudio de temas relacionados con la redención auténtica y completa y el deseo por la construcción del tercer Templo. El Rebe de Lubavitch pronunció un llamado para estudiar durante estos días temas relacionados con el Mishkan y el Gran Templo, comenzando por la Torá escrita (las parshiot de Terumá, Vaiakhel-Pekudei; Iejezkel capítulos 40-43), a través de la Torá oral (Masejet Midot) y hasta las leyes (Leyes de Beit Habejirá de Maimónides) y por supuesto el manantial de vida que revela el jasidismo sobre los temas del Templo.