Parshat Vaikrá

El Libro de Vaikrá, conocido también como Torat Kohanim, «Levítico». Este libro trata acerca de los derechos y obligaciones de los Levitas y Sacerdotes, los guías espirituales del Pueblo de Israel.

                                                                                                                                        

 

Parshat Vaikrá nos detalla los cinco principales Korbanot (sacrificios) que podían ser ofrecidos por una persona:

1) Olá: ofrenda consumida por el fuego en el mizbéaj (altar).
2) Minjá: lealtad-obsequio.
3) Shelamim: ofrenda de paz. Un medio de expresar agradecimiento a Di-s
en ocasiones de regocijo.
4) Jatat: ofrenda por pecado. Una expiación por ciertos pecados cometido
sin intención por un individuo, incluso el Cohen Gadol (Sumo Sacerdote),
el rey y el Sanedrín (Suprema Corte) en su totalidad.
4a) Korbán olé veiored: un tipo especial de ofrenda por pecado que varía
de acuerdo con la riqueza del pecador. Es requerido para las siguientes
transgresiones:
a) Jurar en falso.
b) Entrar en el Beit Hamikdash o comer Kodashim mientras se está en
estado de tumá (impureza).
c) Dejar sin cumplir una promesa.
5) Asham: ofrenda por una culpa. Ofrecida como parte de la penitencia
requerida por ciertos actos impropios, tales como:
a) uso no intencional de propiedad apartada para Hashem (Kodashim);
b) retención de propiedad ajena por un falso juramente.

En cada caso el pecador luego de confesar su culpa, debía restaurar
primero la propiedad, más un adicional de un quinto de su valor, al
verdadero dueño, antes de que pudiera ofrecer el sacrificio y recibir el
perdón divino por su pecado.

Es de destacar que la letra alef(primera letra del alfabeto hebreo) de la palabra Vaikrá (Levítico) es de menor tamaño que el resto de las letras. Y al igual que todas y cada una de las características de la Torá, eso no es casual ni aleatorio, sino tiene su profundo sentido. Durante muchas generaciones, los maestros de niños judíos solían iniciar a sus alumnos al estudio de la Torá a partir del Libro de Vaikrá. Porque ellos, puros por su sola condición de niños, eran los más indicados para estudiar los temas de pureza representados en las normas de las ofrendas y sacrificios. Y por eso la alef de Vaikrá es de menor tamaño, indicando que este es el punto de partida para la iniciación de los más pequeños.


El Libro de Vaikrá

Puede dividirse en diversas secciones:

La primera (caps. 1-7) establece las formalidades relativas a las distintas clases de ofrendas o sacrificios.

La segunda parte (caps. 8-10) se refiere a la ordenación de los Sacerdotes, y se menciona también las vestimentas Sagradas, expresión física del status tan especial de estos servidores de Hashem.

La tercera parte (caps. 11-16) trata acerca de los conceptos de pureza e impureza.

La cuarta parte (caps. 17-25) trata de diversas normas relativas al servicio. Pero lo que sobresale en esta parte son las normas tendientes a darle a la vida un sentido más puro y ético.

La quinta parte (caps. 26-27) incluye bendiciones y maldiciones, y luego especifica qué cosas están destinadas al dominio de lo divino, o sea al Templo y a los Sacerdotes.

 

Parshat Vaikra - El tercer socio de cada negocio

Está claro que cualquier trasgresión de las instrucciones de la Torá con respecto a las Mitzvot relacionadas con Di-s, implica un deterioro en nuestra aceptación de la autoridad Divina y del Yugo Celestial.

                                                                                                                                        

 

Por otro lado, cuando fallamos en los preceptos referentes a la relación con nuestro prójimo nos parece que sólo menoscabamos a esa persona y no a Di-s.
En nuestra Parshá aparece una expresión tajante que demuestra que dicha presunción es equívoca de raíz.
En esta porción la Torá se refiere entre otras cosas al caso de un individuo que miente y estafa al prójimo con un depósito recibido. Dice la Torá: “ Si una persona pecare y cometiere un acto de expropiación contra El Eterno mintiendo a su prójimo”. Aparentemente la persona ha cometido una falta contra otro individuo, más la Torá lo considera un agravio contra Di-s.

DEFRAUDAR A DI-S
Rabi Akiva explica la gravedad de la estafa por un depósito entregado en custodia (el comentarista Rashi lo cita en su explicación de la Torá): “En los préstamos y transacciones comerciales, las partes se apoyan en la presencia de testigos o en un documento. Pero “ quien deja un depósito en custodia en lo de su compañero y no quiere que ninguna otra persona sepa de ello, solo el Tercero de entre ellos. Entonces al cometerse una estafa, se miente al Tercero de entre ellos, (es decir, Di-s).
Cuando se deja algo en manos de un compañero para que lo cuide, generalmente no hay testigos ni documentos, se apoya en su compañero y por sobre todo en el que el “El Tercer mediador”-Di-s sabe de ese depósito. Por eso quien recibe un depósito y luego engaña, en realidad niega la presencia de Di-s, y esa es la razón por la cual la Torá dice: “un acto de expropiación contra el Eterno”

EL VERDADERO DUEÑO
No obstante, debemos entender el significado de “el Tercer mediador”. Cuando dos personas hacen una transacción y junto a ellos se encuentra un testigo, éste no puede ser llamado “ el tercero de entre ellos”, ya que el sólo es un verificador y no parte del negocio. Por qué Hashem es llamado “ el Tercero entre ellos”?.
Aquí queda de manifiesto el verdadero y grave significado de un pecado contra el prójimo, con el se atenta contra el Reino Celestial. En realidad el auténtico dueño es Di-s y todo Le pertenece, como versa: “ de Di-s es la Tierra y todo lo que hay en ella”, solo que Hashem le da a la persona esos bienes o dinero. Resulta entonces que hay tres dueños: el depositante (a quien pertenece el bien), el depositario (en cuyo poder está ahora el bien, y se niega a devolverlo) y el Tercero entre ellos-Hashem-verdadero dueño de todo. Cuando alguien pasa por encima de la Voluntad de Di-s, que entregó a alguien la posesión sobre un bien, porque comete un fraude, no solo ocasiona un daño a su compañero sino que niega la potestad de Hashem, el verdadero Dueño, que dispuso que el bien sea propiedad de determinado individuo.

UN CAMINO DE RETORNO
Por eso la Torá acentúa el hecho de que al engañar a otra persona, se está atentando contra Di-s, y no simplemente “perpetrando un engaño”.
Pero sabemos que “no existe nada que se interponga a la Teshuvá”, y también en este caso la Torá le da al individuo la posibilidad de retornar y corregirse, y entonces se cumple de inmediato -como finaliza el versículo- “ y expiará ... y será perdonado”. Y así se comporta Di-s con todo el Pueblo de Israel: aunque “ a causa de nuestros pecados fuimos arrojados de nuestra tierra”, en el momento en que los judíos hacen teshuvá, de inmediato son redimidos, con la llegada del Mashiaj Tzidkeinu, muy pronto en nuestros días ya!

Likutei Sijot, tomo 7, pag 6.

 

 

2 de Nisán - Recordando al Rebe Rashab

Rab Sholom Dov Ber, conocido como el Rebe Rashab, fue el quinto Lubavitcher Rebe. Falleció el 2 de Nisán (Este miércoles 17 de marzo). Asumió el liderazgo del movimiento a la edad de 22 años en 5643 (1882).

                                                                                                                                        

 

Historia del Rab Sholom Dov Ber Schneersohn 5620-5680 (1860-1920)

Uno de sus muchos logros fue el establecimiento de la Ieshivá Tomjei Temimim el día 15 de Elul de 5657 (1897). Dio nombre a la ieshivá un año, en Simjat Torá 5659 (1898), explicando que sus estudiantes y ex alumnos se llamarían "Temimim". Aunque ya existían muchas ieshivot, el Rebe Rashab explicó en su inauguración que ésta sería una ieshivá única.

Todos los otras yeshivos estudian sólo Niglé, lo "revelado" la parte de la Torá que incluye la Gemará y sus comentarios, los libros de Halajá y los trabajos similares que discuten cómo observar Mitzvot, así como los significados más simples del Tanaj. En esta yeshiva, sin embargo, los estudiantes no sólo aprenderían Jasidut y Niglé, sino que aprenderían ambos niveles como uno solo: Torá Ajat (una Torá). Niglé se estudiaría con la misma devoción que Jasidut y los conceptos más profundos de Jasidut con la misma profundidad intelectual que se requiere para en Niglé.

Por esta razón, los estudiantes de este yeshiva se llaman Temimim (completos). Además de aprender la Torá completa, Niglé y Jasidut, sus estudiantes se enfocan en ser Tamim, completos, sin ninguna mancha.

Uno de los discursos jasídicos más famosos del Rebe Rashab acerca de Temimim fue su explicación de la enseñanza Talmudica: "Kol haiotzei lemiljemes beis Dovid kosev get krisus lishto" Cada uno de los soldados del Rey David escribiría un documento de divorcio para su esposa antes de salir a la guerraa. [La razón era que en caso de que no volviera y no se supiera si estaba vivo, la esposa sería considerada como divorciada y así se le permitiría volver a casarse]. El Rebe Rashab explicaba que el objetivo de la Casa de David es traer Mashiaj. Esto se logrará a través de expandir de Torá y Mitzvos. Los Temimim son los "soldados" cuya tarea es batallar para la revelación de Moshiach, descendiente del Rey David, estudiando, extendiendo Jasidut y actuando de acuerdo con sus enseñanzas. (Hoy en día, claro, todos estamos alentados también ayudar.)

El Rebe Rashab estaba profundamente involucrado en las actividades comunitarias de Rusia como también del mundo judío. Como característica, no se lamentaba simplemente de la difícil situación, sino que buscaba activamente resolución a sus problemas. Por ejemplo, para aliviar a los judíos en terribles aprietos financieros, él fue decisivo para el establecimiento una fábrica de tejido e hilado que proporcionaba amplio sustento a 2,000 familias.

En 1904 el Rebe Rashab estableció un comité para enviar Matzot a los soldados judíos en el Lejano Este. En 1906, tuvo éxito en S. Petersburgo al detener los pogroms que estaban diezmando Rusia. En 1911, estableció la Yeshivas Torat Emet en Hevron, Israel.

Para evitar los peligros de la Primera Guerra Mundial, el Rebe Rashab dejó Lubavitch el 17 Jeshvan de 5756 (1915) y se mudó a la ciudad de Rostov, en el río Don. Falleció un 2 de Nisán 5680 (1920), y su tumba permanece allí.

 

...Como si tú mismo hubieras salido de Egipto...

La Festividad de Pesaj llama a tempranos y elaborados preparativos a fin de hacer que el hogar judío sea adecuado al magno festejo. No sólo se requieren preparativos físicos, sino que también se nos urge a prepararnos espiritualmente -puesto que en la vida del ser judío lo físico y lo espiritual están estrechamente relacionados especialmente en lo que hace a la celebración de nuestro Shabat y Festividades.

 

 

En Pesaj celebramos la liberación del pueblo judío de la esclavitud egipcia. y conjuntamente la liberación y negación del sistema de vida del Egipto de antaño, las "abominaciones de Egipto". Así, celebramos nuestra liberación física junto a nuestra libertad espiritual. De hecho, no puede existir una sin la otra; no puede haber legítima libertad sin aceptar los preceptos de nuestra Torá como guía de nuestra vida cotidiana; la vida pura y sagrada, eventualmente, conduce a la real libertad.
Fue dicho: "En cada generación, cada judío debe verse a sí mismo como si él, personalmente, ha sido liberado de Egipto" Es decir que la lección de Pesaj contiene un siempre contemporáneo mensaje para cada judío. La historia de Pesaj es la historia de lo Providencia Divina especial, único determinante del destino del pueblo judío. Lo que acontece en el mundo exterior no debe afectarnos; podemos ser signados para el sufrimiento -Di-s libre- en medio de la prosperidad general, así como para la seguridad en medio de una plaga o catástrofe. La historia de nuestra esclavitud y liberación que nos narra Pesaj, brinda una amplia ilustración al respecto. Pues el destino de nuestro pueblo se determina de acuerdo a su adherencia a Di-s y Sus profetas.
Esta lección es enfatizada por los tres principales símbolos del Seder, sobre los que nuestros Sabios han expresado que quien no ha explicado su significado, no ha observado el Seder adecuadamente: (el sacrificio de) Pesaj, Matzá (pan ázimo) y Maror (hierbas amargos). Haciendo uso de estos tres símbolos en su orden cronológico y de acuerdo a la explicación que la Hagadá nos da respecto de ellos, podemos decir: El Judío puede evitar el Maror (la amargura de la vida) sólo mediante Pesaj (el cuidado Divino especial. el 'saltear' -traducción literal de "Pesaj"- y salvar los hogares judíos aún en medio de la más terrible plaga). y Matzá -entonces la mismísima catástrofe y los enemigos de los judíos obrarán en beneficio de estos últimos, expulsándolos apresuradamente de "Mitzraim" (literalmente acepta dos acepciones: "Egipto" y "opresión"), lugar de la perversión y oscuridad, colocándolos bajo el rayo de luz y la santidad.
Debemos recordar otra cosa más importante: la celebración del Festival de la Libertad debe estar relacionada con el precepto de 'narrarás o tu hijo". La formación y existencia del hogar judío, así como del pueblo judío como un todo, depende de la educación de la generación joven, tanto niños como niñas: el sabio y el (temporariamente) malvado, el simple y el que no sabe preguntar. Así como no podemos desligarnos de nuestra responsabilidad hacia nuestro hijo con la excuso de que "él es un niño sabio; él encontrará su propio camino en lo vida; de ahí que no sea necesario brindarle educación alguna". del mismo modo no debemos caer en la desesperación pensando que "el niño es malvado; no habrá educación que le ayude". Puesto que todos los niños judíos son "hijos de Di-s" y es nuestra sagrada responsabilidad ver que todos ellos lleguen a vivir de acuerdo a este titulo.
Ello es posible de lograr sólo mediante una educación judía apropiada, basada en la adherencia total a la Torá de Di-s. Entonces seremos privilegiados en el cumplimiento de nuestro anhelo más ardiente: "Que en el año venidero seamos libres; el próximo año, en Jerusalem!"
De una carta del Rebe.

 

Más alla de la busqueda del Jametz

Al estar en los días previos a Pesaj, nos encontramos abocados a la limpieza del hogar para erradicar de él todo vestigio de jametz. Durante los ocho días de Pesaj, no sólo se nos prohibe comerlo sino que también tenemos prohibido ver o siquiera tener la más mínima cantidad del mismo en nuestra posesión. Más allá de la búsqueda del jametz, nos habla de las propias características de jametz y matzá en nuestro servicio Divino.

                                                                                                                                        

 

Nuestra historia está llena de relatos de martirio judío. Desde los días del Patriarca Abraham, la lealtad judía ha sido puesta a prueba continuamente, y se ha mantenido en alto repetidamente.
Sin embargo, la Torá no pretende convertirnos en mártires. “Y vivirás por ellas”, dice la Torá hablando de las Mitzvot. Las leyes que demandan ser sostenidas aún con el costo de la vida misma son apenas tres. Y con todo, abundan las historias de judíos que amaron las mitzvot más que sus propias vidas, más allá del llamado de la letra de la ley.
Esta devoción es ilustrada vívidamente por las historias de judíos que en prisiones rusas bregaron a toda costa por evitar comer jametz en Pesaj.
El judío encarcelado en un gulag soviético compartió con sus hermanos y hermanas una casi patológica repugnancia por el jametz en Pesaj, un sentimiento que ha sido parte de la psiquis judía desde tiempos inmemoriales.
Pero, ¿no está permitido acaso comer jametz en Pesaj bajo una situación que amenaza la vida?
Desde luego que sí. Y arreglárselas sin los bocados de burdo pan que constituían el menú exclusivo en las prisiones rusas, significaba ciertamente el peligro de morir de hambre. No obstante, para muchos judíos, el mero pensamiento de comer jametz en Pesaj era, y aún lo es, más detestable que la muerte misma.
¿Qué yace en la raíz de semejante repugnancia al aparentemente inocuo producto que es enteramente permisible el resto del año? ¿Por qué tamaña aversión al alimento que se comerá una vez más, con gusto, tan pronto como finalice Pesaj?
Sin duda, esta antipatía está, al menos en parte, arraigada en el esfuerzo casi fanático de la Torá de libertar no solamente al estómago judío sino también al hogar judío de todo vestigio de jametz en Pesaj; Podríamos hacer esta misma pregunta a la Torá. ¿qué tiene el jametz en Pesaj como para obligar a la Torá a tomar medidas estrictas y requerir el castigo de karet –la excisión espiritual- para aquel que come jametz en Pesaj?
La prohibición de jametz en Pesaj no existe en vano. Se relaciona directamente con la ordenanza de comer Matzá en Pesaj. ¿Y qué es Matzá? Masa a la que no se le ha permitido alzarse y llegar a leudar, es decir, pan al que se le ha impedido que se vuelva jametz.
Jametz y matzá son, así, antitéticos; el jametz proclama la negación de matzá y la matzá declara la ausencia de jametz.
Al analizar la diferencia básica entre jametz y matzá podremos decir, así, lo siguiente: jametz y matzá difieren a causa de los aspectos duales de “tiempo” y “leudado”. La masa a la que se le permite el tiempo necesario para elevarse y llegar a leudar, es jametz; aparta los elementos de “tiempo” y “leudado”, y tendrás matzá.
El mandamiento de comer matzá y la ordenanza de abstenerse de jametz está, por supuesto, directamente relacionados con el Exodo de Egipto, momento en el cual se ordenó al pueblo judío comer Matzá y abstenerse de jametz.
El Exodo del pueblo judío de Egipto fue un momento crucial en nuestra historia, pues los judíos fueron entonces no solamente liberados de la esclavitud física, sino que, más importante aún, lograron entonces el estado de nación.
La partida de los judíos de Egipto, sin embargo, sólo constituyó la etapa inicial del nacimiento de los judíos como nación; la culminación de su nacimiento como tal sobrevino cuando recibieron la Torá, como está escrito: “cuando saques a la nación de Egipto, ellos servirán a Di-s sobre este monte (Sinaí)”.
Pues, a diferencia de lo que sucede en otras naciones, el nacionalismo judío está inexorablemente entretejido con el convertirse en una nación espiritual, una nación de Torá. Por eso dijo Di-s al pueblo judío cuando les dio la Torá: “Y seréis para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa”, es decir, una nación que sirve a Di-s conforme lo dictamina la Torá, pues el servicio Divino es parte integral del judío como pueblo.
El propósito del Exodo fue, así, transformar una masa de individuos independientes en una totalidad espiritual colectiva, es decir, transformar a gente cuya preocupación mayor hasta ese momento se centraba en su propia personalidad, en una entidad que se ocupe no solamente de aquellos otros además de sí mismos, sino también que se dedique a lograr un estado mucho más excelso que el de sus personalidades colectivas: volverse una nación santa.
Para que el judío pueda alzarse por encima de su propia personalidad independiente y fusionarse en la totalidad mayor para volverse parte de una nación, fue necesario que adquiriera el atributo de la abnegación, la anulación de su propia personalidad independiente.
Este atributo era particularmente necesario puesto que el estado de nación asumido por el pueblo judío era algo mucho mayor que el de meramente convertirse en la suma de sus partes: éste no era simplemente un grupo de individuos que se agrupaban y se convertían en una nación; era una transformación radical de individuos que se transformaban en un pueblo espiritual y santo. Lograrlo, requirió no solamente la subordinación del individuo al grupo, sino también la del individuo de Di-s.
Una de las diferencias fundamentales entre lo espiritual y lo temporal es que lo primero trasciende los límites del tiempo, mientras que lo segundo está limitado por entero a esta estructura –el tiempo- y opera totalmente dentro de él.
Para que el pueblo judío pueda lograr el pleno beneficio del Exodo –convertirse en una nación santa- tenía que adquirir no solamente la característica de abnegación que le permitiera trascender su propio sentido de Yo, sino también el atributo de poder alzarse por encima de las limitaciones del tiempo, posibilitándole existir dentro de la estructura eterna y espiritual de Di-s como se dispone en la Torá.
A ello se debe que la partida de Egipto tuviera lugar con tanta premura –“ellos no podían demorarse”, como destaca el texto bíblico- pues trascender lo temporal y escalar al dominio espiritual del infinito es el tema preeminente del Exodo.
Al fin de ayudar a los judíos a lograr este sublime estado, Di-s les ordenó en el tiempo de Exodo, abstenerse de jametz y comer matzá. Similarmente, a fin de que nosotros revivamos y volvamos a experimentar el Exodo durante Pesaj, se nos requiere evitar todo contacto con el jametz y se nos ordena comer matzá. Pues el jametz, con su característica de leudar e inflarse con aire caliente, es símbolo definitivo de la altanería del ego y la importancia atribuida a la personalidad propia, la antítesis misma de la humildad y la anulación personal que es tan central al Exodo y a Pesaj.
Además, el jametz, resultando como lo es del hecho de permitir que la masa permanezca estática por un prolongado período de tiempo, es indicativo de la inmersión en lo temporal.
Como tal, está en marcado contraste con el tema de Pesaj, elevarse por encima del tiempo y escalar a lo verdaderamente espiritual y santo.
La matzá por su parte, es el alimento perfecto de Pesaj, pues su forma chata, su simplicidad y “carencia de aire”, junto a su producción rápida, simboliza la perfección de los temas duales de anulación de la personalidad propia y trascendencia por encima de los lazos de la temporalidad.
Pesaj, con su mandamiento concomitante de comer matzá, es, así, el tiempo en el que los judíos, tanto individual como también colectivamente, revelan la cualidad esencial de su persona judía y el estado de nación que anula su personalidad independiente del Yo, y la trascendencia de lo corpóreo en procura de lo Divino.
Puesto que la realización y el logro de estas dos características son centrales a la conducta del judío no solamente en Pesaj sino durante el año entero, se desprende de ello que cualquier cosa que obstaculice su expresión debe ser totalmente erradicada y desterrada.
Porque Jametz es tan contrario a este concepto, el espíritu y tema de Pesaj, que a los judíos no solamente se les exige abstenerse de comer jametz, sino que también se les prohibe siquiera poseer la más ínfima cantidad de éste durante los días que dura toda la festividad.

 

 

 

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El Rincón de Mashiaj: ACASO UN INDICADOR MÁS SOBRE LA LLEGADA DEL MASHIAJ?


La reapertura de una sinagoga anticipa la llegada del Mesías

La próxima reapertura de una mítica sinagoga en la ciudad vieja de Jerusalén alienta estos días una antigua profecía que asegura que con este acto dará comienzo la era del Mesías en el judaísmo. Mientras los obreros dan los últimos retoques al imponente edificio, situado a unos trescientos metros del Muro Occidental, el antiguo vaticinio sobre la llamada Jurva ("Ruina" en hebreo) recobra actualidad. "Grandes rabinos dijeron que cuando esta sinagoga sea reconstruida comenzará el período del Tercer del Templo", explicó Nisim Arazi, director general de la Compañía para la Reconstrucción del Barrio Judío de la ciudad vieja. Para el judaísmo, que vio la destrucción de sus dos anteriores centros de culto en el 586 AC y en el 70 DC, el Tercer Templo deberá ser construido por el Mesías que, a diferencia del cristianismo, aún no ha llegado. La profecía fue enunciada por primera vez por el conocido como "Gaón (erudito) de Vilna", un sabio judío del siglo 18 que vivió en Lituania. Alentando a sus seguidores a emigrar a la ciudad santa -donde hasta ese momento casi no había judíos askenazíes (centroeuropeos)-, profetizó que el período del Tercer Templo comenzaría después de la "tercera construcción" de la "Jurva". Esta predicción generó curiosidad ante la reapertura el próximo 15 de marzo de la sinagoga, levantada sobre el lugar donde hace ocho siglos rezó en Jerusalén el teólogo y pensador judío más importante de todos los tiempos, el cordobés Maimónides. Construida en piedra blanca y con un cúpula semicircular, el emblemático edificio recobra los motivos neobizantinos de su arquitecto original, Asad Efendi, y los coloridos grabados que adornaban sus interiores. La primera sinagoga en ese lugar fue levantada en 1700 por el primer grupo de askenazíes que emigró a Jerusalén desde la destrucción del Segundo Templo por los romanos. "No era una simple sinagoga, era el primer edificio en 17 siglos especialmente construido en tierra santa como lugar de culto judío", explicó Arazi destacando la carga espiritual que ello arrastraba. La prematura muerte del rabino que impulsó su construcción llevó a sus feligreses a endeudarse con la población árabe local, que en venganza por los impagos, la incendió en 1720 y expulsó a toda la comunidad de la ciudad. En 1864 fue levantada la segunda sinagoga "Hurva", en el mismo lugar de la primera pero de mucho más esplendor y, gracias a la profecía, se convirtió en el símbolo por excelencia del renacimiento espiritual y nacional judío. "Hasta ese momento todas las sinagogas en la Tierra de Israel tenían que estar a ras del suelo o ser más bajas que las mezquitas, y la imponente Hurva, con sus 24 metros, fue la primera que conseguía romper esa regulación", explicó Gura Berger, portavoz de la compañía. La sinagoga, centro de la vida judía a nivel mundial, atrajo a personajes tan famosos como Teodoro Herzl, el padre del sionismo, así como a los banqueros Rothschild. Pero, según la profecía del Gaón de Vilna, también este centro de culto habría de ser destruido, tal y cómo ocurrió en 1948 durante la Primera Guerra Arabe Israelí. Visible desde cualquier parte de la ciudad, y consciente del valor simbólico que tenía para los judíos, la Legión Jordana la bombardeó en su asalto a la ciudad vieja de Jerusalén. La sinagoga será inaugurada el 1 del mes hebreo de Nisán, el día en que, según el libro del Éxodo, Moisés levantó la "Tienda de Reunión" que albergaba el Arca Sagrada y, en su interior, las Tablas de la Ley.