Resumen de la Parasha Balak 

Temiendo una invasión a su propio reino, concertó una alianza con sus antiguos enemigos. los midianitas. Luego envió mensajeros a Bilam, de Petor, un famoso hechicero, para solicitarle que maldijera a los israelitas. Bilaam pidió a la delegación que se quedara con él toda la noche para darle tiempo de consultar a Di-s si podía cumplir con el pedido. Durante la noche fue advertido por Hashem que no fuera con los enviados, de modo que los envió de regreso.

Pensando que una invitación más tentadora resultaría efectiva, Balak envió una segunda delegación, más numerosa y de mayor prestigio, que ofreció a Bilaam grandes honores y recompensas si cooperaba. El hechicero, obviamente motivado por su codicia personal, les pidió que permanecieran con él hasta que pudiera recibir nuevamente las instrucciones de Hashem. Esta vez recibió autorización para ir, pero con la condición de que hablara solamente como el Hashem le indicara. Durante el viaje para entrevistar a Balak, el asno de Bilaam vio a un ángel que sostenía una espada y que obstruía el camino, razón por la cual el animal desvió hacia un costado. El impaciente Bilaam golpeó varias veces al asno para que prosiguiera su marcha. Después que el animal protestara por esa crueldad inmerecida, Bilaam vio finalmente al ángel quien le dijo que estaba en falta porque deseaba aceptar la oferta de Balak. Bilaam ofreció regresar a su casa pero recibió orden de continuar su viaje y hablar exactamente como Di-s le ordenaría.

Balak encontró a Bilaam en la orilla del río Arnón y lo llevó a una ciudad cercana para asistir a una fiesta en su honor. Al día siguiente llevó a Bilaam a una colina sagrada para los adoradores del Baal, desde donde podía ver parte del campamento israelita. Después, Bilaam y Balak sacrificaron un carnero y un buey en cada uno de los siete altares, y Bilaam le dijo a Balak que permaneciera cerca de la ofrenda ardiente mientras él se retiraba para consultar a Di-s. A su regreso pronunció su primer discurso: "¿Por qué he de maldecir yo al que Di-s no maldijo? - preguntó. .... He aquí un pueblo que habitará solitario y no será considerado entre las naciones.

Disgustado por la inesperada alabanza que hizo Bilaam de los israelitas, Balak lo llevó a la cima del monte esperando resultados diferentes. Pero una vez más Bilaam decepcionó a Balak al declarar que Hashem no quebraría su promesa de bendecir a Israel y que ningún tipo de magia prevalecería sobre el pueblo. Balak, desesperado, pidió a Bilaam que desistiera de maldecir o bendecir a los israelitas. Antes de partir, sin embargo, Bilaam predijo la soberanía de Israel y la condena de Moav, Edom, Amalek y demás enemigos del pueblo judío.

Luego, los israelitas acamparon en Shitim. Allí, las mujeres paganas de Moav, aconsejadas por Bilaam, tentaron a los israelitas a unirse a ellas en la adoración de Baal Peor y participar en una orgía idolátrica e inmoral. Moshé sentenció a muerte a los pecadores y una plaga se difundió entre la congregación.

Pinjas, el hijo de Elazar, el Cohen Gadol, presenció un acto flagrante de inmoralidad entre un israelita y una mujer midianita. Defendiendo enfáticamente las leyes de Hashem, ejecutó a ambos pecadores. La plaga cesó sólo después de que hubieron perecido veinticuatro mil miembros de la congregación.

 

La Parashá en Profundidad

"BILAM REFUTA EL ARGUMENTO DE LAVAN" "


“Pues de la cima de las rocas- se refiere a los Patriarcas, y de las colinas – se refiere a las Matriarcas” (Midrash Bamidbar Raba 20/19)

 

Nuestra Parshá describe el relato sobre Bilám hijo de Beor, el profeta de las naciones del mundo, que fue obligado a bendecir a Israel. Una de las cosas que dijo fue1 : “Pues de de las cimas de las rocas lo veo, y de las colinas lo observo”. Explican nuestros Sabios 2 que “rocas” alude a los Patriarcas y “colinas” a las Matriarcas. En éste versículo Bilám reconoce que la estirpe del pueblo de Israel se remonta a los tres Patriarcas y las cuatro Matriarcas.

La Guemará dice3, que Bilám era descendiente de Laván el aramita (“Beor era realmente Laván”). Con la profecía antedicha, Bilám anulaba a las palabras de Laván, que argumentó frente a Iaakov4: “las hijas – son mis hijas, y los hijos son mis hijos”. Laván planteaba que los israelitas le pertenecían a él. Por eso, era imperioso,  que uno de sus descendientes se vea obligado a reconocer de motus propio que el pueblo judío referencia su linaje sólo con los Patriarcas y las Matriarcas.

 

¿QUIÉN ES EL PATRÓN?

El mismo hecho de que la Torá cita el argumento de Laván y lo refuta, prueba de que éste posee cierta base. Debemos entender qué hay detrás del mismo.

Laván simboliza al mundo materialista, opuesto al mundo de la santidad. Laván plantea poseer potestad sobre el judío. Que el mismo está obligado a dedicarse a asuntos terrenales y materiales. Laván plantea: Mientras que tú vives aquí, en este mundo, y estás sujeto al contacto permanente con el mundo material y sus necesidades – me perteneces. Debes entonces actuar en todo esto de acuerdo a mis indicaciones.

Yo se, Laván prosigue en su argumentación, que es verdad que tu piensas que éste descenso al materialismo es sólo temporario, y que su objetivo radica en refinar al mundo terrenal e iluminarlo con la luz Divina. Todo bueno y lindo. Pero en la práctica, te encuentras aquí y estás ocupado con asuntos de un nivel elemental y bajo, y en ese momento estás desconectado del Altísimo, quieras o no. Entonces ¡Eres mío!

 

NO HAY DESCONEXION

Este planteo que pareciera tener lugar, por eso precisamente es citado en la Torá. Pero la misma Torá también trae a las palabras de Bilám, que anularon el argumento de forma total.

Bilám identificó el linaje del pueblo judío con los Patriarcas y las Matriarcas, y aquí está la refutación tajante al planteo de Laván.

Los sagrados Patriarcas [por su actuar personal] simbolizan la capacidad del judío de permanecer apegado al Altísimo también mientras uno se encuentra ocupado en asuntos materiales y bajos. En todo su accionar y en todo su transitar los Patriarcas estaban anulados a Hashem  de forma absoluta, y eran sólo como un instrumento en Su mano (el carruaje de la Shejiná). También mientras se dedicaban a refinar y elevar este mundo no se desconectaron de Su Unidad, siquiera por un instante, y el mundo terrenal no tenía dominio alguno sobre ellos.

 

NO HAY DESCENSO

Los Patriarcas heredaron esta fuerza a cada judío. No hay motivo alguno para que la vida terrenal separe a un judío del Altísimo. Cuando la ocupación de acuerdo a los dictámenes de la conducta de la Torá y de los temas materiales – comer, beber, dormir o el trabajo para el sustento- es llevada a cabo con la intención pura de hacer una morada para Hashem en este mundo – no existe aquí descenso espiritual alguno.

Por el contrario – ¡se trata de un ascenso! Cuando el judío es consciente que su ocupación en los temas del mundo a fin de purificarlo e introducir en ellos santidad, entonces uno actúa en carácter de enviado representante del Altísimo y en ese preciso momento está apegado a Él y Su Voluntad y concreta la gran meta5 de: “Hacer para El, Bendito Sea, una morada en el mundo inferior”.


(Likutei Sijot 2, pág 340)

NOTAS: 1.Balak 23:9 2.Bamidbar Rabá 20:19 3.Sanhedrin 108,a 4.Bereshit 31:43 5.Tanjumá Nasó 16. Ver allí Bejukotai 3, Bershit Rabá Parshá 3, Bamidbar Rabá 13:6, Tania Cáp. 36

 

 

Farbrenguen: Likutei Sijot

Extraido de Sijot en español

 

1. Sobre el versículo de nuestra Sección Semanal: “Se agazapó, yace como un león, como un león fuerte, ¿quién lo levantará?”[1], hay una interpretación del Midrash[2] que señala que las Escrituras aluden al [estado del pueblo judío durante el] período [histórico que va] desde el [reinado del] Rey Tzidkiáhu hasta [la época de] el Mashíaj, pues en los días de Tzidkiáhu comenzó la era del jurbán [–la destrucción del Primer Beit HaMikdash[3]–] y el galut (exilio diaspórico). Incluso pasados los 70 años de exilio en Babilonia [cuando el Gran Templo fue nuevamente reconstruido], en la era del Segundo Beit HaMikdash, el estado de galut siguió persistiendo pues en este Segundo Beit HaMikdash faltaron cinco [principales] elementos[4] [que hacían a la santidad del Templo. Esto fue así,] puesto que [el regreso masivo de los judíos desde Babilonia a la Tierra de Israel] no constituyó una redención perfecta.

[Es] sobre este [largo] período que va desde [el comienzo del galut en los días de] Tzidkiáhu hasta [la época de la Redención Futura, la era de] el Mashíaj, que decimos que [el pueblo judío se encuentra en un estado de] “se agazapó, yace...”.

El Rebe Tzemaj Tzedek, basándose en la interpretación del Midrash (antes citada) escribe[5] que el término “yace –shajáv– se deriva de “vaishkáv – se acuesta y se duerme”[6], [tal como reza el versículo:] “Sobre mi lecho –mishkaví– en las noches”[7], y [también] “Él no muere ni cayó en cama – nafal lemishkáv”[8]. Todas estas expresiones aluden al período del galut, [que se compara al tiempo en que la persona duerme].

Podríamos pensar [erróneamente] que el estado diaspórico afecta no sólo al cuerpo, sino también al alma, Di-s libre, [o sea, que afecta también a] los aspectos vinculados con [el estudio de] la Torá y [el cumplimiento de] las mitzvot. Sin embargo, el mismo versículo que declara que “se agazapó, yace”, no se refiere a quien se acuesta por falta de fuerzas sino más bien a alguien que se auto-limita, se contrae, [se “agazapa” por propia voluntad,] pues [quien “se agazapó y yace] es [no obstante, incluso entonces,] como un león –arí–, como un león fuerte –laví–”. Arí es un león con su fuerza natural, mientras que laví es un león con fuerza extraordinaria, como señala el Zohar[9] que laví alude a una gran fuerza.

En otras palabras: incluso en una época en la que [el pueblo judío] “se agazapa” y “yace”, eso no significa, Di-s libre, que las naciones del mundo tengan dominio sobre Israel. Los judíos son siempre como un arí y un laví.

Pero, “¿Quién –mi– lo levantará ( )?”[10] – la palabra hebrea mi de este versículo tiene el mismo significado que aquel de la expresión “¿Quién –mi– ha revelado ( ) este secreto a Mis hijos?”[11], la que a su vez está vinculada con “¿Quién –mi– podrá asegurar ( ) que el corazón de ellos permanezca por siempre así, para tener temor de Mí...”[12], que alude al Todopoderoso[13]. Así, nuestro versículo “¿Quién –mi– lo levantará?” [no es exclusivamente una pregunta sino también una afirmación;] se refiere al Santo, bendito sea, que es El quien nos [levantara y] redimira del galut, como esta escrito: "Mi traera de Tzion ( ) la salvacion de Israel"[14].

[Por lo tanto, se entiende que] hasta [que llegue] el momento de "Mi [Di-s] lo levantara", nadie tiene realmente dominio sobre Israel, Di-s libre. Dado que [el pueblo judio] es como un ari y un lavi, nadie puede considerarse su amo -en concordancia con lo explicado, el Codigo Judio de Leyes - el Shuljan Aruj - dictamina[15] que el ser humano no puede de manera alguna dominar a un ari y a un lavi. Es mas, [entre los legisladores de la Halaja] existe una controversia en cuanto a si es posible domarlos verdaderamente o no-.

[Asi visto,] el galut, desde la perspectiva de la logica, no tiene cabida[16]; solo porque impera una situacion de "forzado por el dictamen [Supremo]", el ari y el lavi permanecen "agazapados y yacen", [en un estado latente de sueno].

De esto se entiende, por ende, que en las esferas de Tora y mitzvot -sobre las que se ha dicho: "Di-s hablo todas estas palabras"[17] - el galut no tiene influencia alguna, [y, por lo tanto, la vida espiritual del judio no se ve realmente afectada ni en la mas extrema de las circunstancias].

2. Sin embargo, por fuerza del habito, la gente se acostumbro al galut y "no vemos, [no reconocemos,] nuestras senales [milagrosas enviadas por el Todopoderoso"[18]. Los milagros existen tambien en la actualidad, solo que nosotros "no los reconocemos"; aquel a quien sucede un milagro, no lo reconoce como tal[19].

La oscuridad [espiritual] imperante en la epoca de galut provoca que la persona piense equivocadamente que "el mundo sigue su curso natural"¨ [sin vinculo con la Divinidad]. El termino olam "mundo", se deriva de helem vehester (ocultacion y encubrimiento)[20]. Hay una percepción ilusoria de que el mundo sí ejerce dominio sobre el arí y el laví. Por eso, de vez en cuando se nos muestran desde lo Alto milagros manifiestos (y uno de esos milagros manifiestos, y que a su vez repercutió en todo el pueblo judío, aconteció en nuestra propia generación: el de [la liberación del Rebe (anterior) de la cárcel soviética] el 12-13 de Tamuz [de 5687 (1927)]). Di-s produce estos milagros para recordarnos que incluso en el galut “Nada hay fuera de Él”[21].

Es en este contexto que nuestros Sabios declaran que Di-s pensó originalmente “crear el mundo con el Atributo del Din (justicia y severidad), pero vio que [de este modo] el mundo no podría resistir y [por eso] combinó [la Justicia Divina] con el Atributo de Rajamím (misericordia, compasión)”[22]. En Shaar HaIjud [VeHaEmuná], la segunda sección del Tania[23], esta idea es aplicada a las manifestaciones de Divinidad [que se producen en la Creación] a través de los tzadikím y las maravillas y milagros mencionados en la Torá.

Los milagros quiebran las estructuras y limitaciones del [orden natural del] mundo, de modo que los ojos físicos puedan ver y reconocer que “hay Alguien que rige y guía esta casa”[24].

La toma de conciencia de este principio lleva a tener presente que el pueblo judío siempre es un arí y un laví, y que con respecto al Alma [Divina], en términos de Torá y mitzvot, no estamos sujetos a [las influencias restrictivas de] el galut.

3. Los textos misticos[25] señalan que existe una conexion intrinseca entre Bilam [-el hechicero que pretendio maldecir al pueblo judio-] y Amalek [-el primer pueblo que se atrevio a atacar a los judios tras el exodo de Egipto-]. Vemos una alusion a ello cuando escribimos ambos nombres uno debajo del otro, Bilam arriba y Amalek debajo: Al combinar las dos primeras letras de Bilam ( ) con las dos primeras letras de Amalek (ain-mem/ ) exactamente debajo de las primeras, se forma la palabra Bilam; mientras que cuando combinamos las dos letras restantes de Bilam (ain-mem/ ) con las dos ultimas letras de Amalek (lamed-kuf/ ) se forma la palabra Amalek.

 

La manera de liberarnos de las kelipot de Bilam y Amalek es por medio de Ahava -amor [a Di-s]- e Ira -temor, reverencia [a Di-s]-. Ahava e Ira tienen una relacion analoga [a la de Bilam con Amalek], como puede verse cuando escribimos estas dos palabras una debajo de la otra, Ira arriba y Ahava abajo: combinando las dos primeras letras de Ira (iud-resh/ ) con las dos primeras letras de Ahava (alef-hei/ ) se forma la palabra Ira; y combinando las restantes dos letras de Ira (alef-hei/ ) con las ultimas dos letras de Ahava (bet-hei/ ), que se hallan exactamente debajo de ellas, se forma la palabra Ahava.

 

La explicacion del concepto es la siguiente:

Amalek fue capaz de luchar contra Israel porque era una nacion que descendia de Eisav [el primer hijo de nuestro Patriarca Itzjak]. Amalek arguia que siendo tambien el descendiente de Itzjak y [su padre, nuestro Patriarca] Avraham, tambien podia opinar en cuestiones vinculadas a la Tora y en cuestiones de santidad.

Cuando la persona permite a Amalék la más mínima apertura, posibilita que en ella tome cuerpo el [mismo enfoque malsano de Amalék:] “Conoce a su Amo, y [pese a ello] actúa con la intención de rebelarse contra El”[26]. Ello lleva a las consecuencias del artero ataque de Amalék[27].

Lo mismo sucede con Bilám. La Guemará, en el tratado de Sanhedrín[28], declara que Bilám era descendiente de Laván, [el suegro de Iaacov]. Laván dijo: “Las hijas son mis hijas, y los hijos son mis hijos... y todo lo que ves es mío”[29]. En otras palabras, también él [argumenta que] está ligado a los judíos, ya que toda la Casa de Israel se desarrolló de sus hijas.

Este concepto porta una lección para todas las futuras generaciones judías:

Si viene alguien y expresa conceptos contrarios a la Torá y a las mitzvot, incluso si exhibe un certificado demostrando que es descendiente de Itzjak y de Avraham y que de él nacieron aquellos sobre los que se erigió toda la Casa de Israel, hemos de contestarle [con clara firmeza]:

“¡Nosotros, sólo tenemos a nuestro Padre Celestial! ¡Nuestro único criterio a aplicar en todo es [el sustentado por] la Torá! Ni la alcurnia ni nada que se le parezca es decisivo para nosotros. La Torá es nuestro único y exclusivo referente: lo que sea acorde con la Torá estará bien; pero si algo la contradice, aunque provenga de Bilám o de Amalék, puesto que no condice con la Torá, ello mismo es evidencia de que nada tiene que ver con nosotros”.

Para decidir la validez de una propuesta, si ésta es acorde a la Torá o no, es esencial [la humildad; hay que] tener en cuenta que cuando nos embarga un sentimiento de arrogancia y orgullo, no estamos capacitados para determinar si rechazamos cierta opinión porque es contraria a la Torá o porque no condice con nuestro orgullo personal.

Para evitar una situación de esta índole, se debe servir a Di-s con Ahavá (amor) e Irá (temor, reverencia). Primero Irá y luego Ahavá, tal como fueron combinados antes. Así, en el Tania se expresa que Irá constituye “el inicio mismo de la avodá, su fundamento y raíz”30.

En Jinuj Katán, [la introducción a la Segunda Parte] del Tania[31] está escrito que Ahavá es la raíz de todos los Preceptos Positivos –harás–, mientras que Irá es la de todos los Preceptos Negativos[32] –no harás–. Allí, [el Alter Rebe] agrega que estos, [amor y temor a Di-s,] están sujetos al jinuj, es decir, a ser enseñados e inculcados. Esto significa que aun aquel que no tiene desarrollada su capacidad intelectual (“y cada uno conoce su estado personal...”) puede ser educado a acceder a Ahavá e Irá.

Si la persona tiene amor y temor a Di-s, nada debe temer de [algún] “Amalék”, aun si éste proviene [y argumenta ser descendiente] de Avraham e Itzjak, ni tampoco [temerá a algún] “Bilám”, si bien [su estatura puede ser excelsa, como vemos en el Sifrí[33] que] “‘En [el pueblo de] Israel no surgió Profeta alguno como Moshé’[34] –‘en Israel’ no surgió, pero sí en las demás naciones. ¿Y quién es? Bilám”[35].

[En síntesis:] Aun el judío más simple entre los simples, si se comporta adquiriendo primero temor a Di-s y luego amor a Él, nada tiene que temer de “Bilám” y “Amalék”.

(de una Sijá del 12 de Tamuz, 5716)

 

1 [Números 24:9 (NVI)].

2 Bereshit Rabá 98:7.

3 [El rey Tzidkiáhu gobernó el Reino de Iehudá desde el año 3327 (desde la Creación del Mundo) hasta el año 3338. El sitio sobre Jerusalén impuesto por Nabucodonosor (Nevujadnetzár, rey de Babilonia) comenzó en el año 3336, culminando con su caída en el 3339, cuando el 9 de Av es destruido el Primer Gran Templo. Allí comenzó el exilio babilónico (NE)].

4 Iomá 21b. [Los cinco elementos ausentes en el Segundo Templo fueron: 1) El Arca Santa con su cubierta y los Querubines; 2) el fuego milagroso que en el Primer Templo había descendido del Cielo sobre el Altar; 3) la manifestación de la Shejiná (la Presencia Divina); 4) la Inspiración Divina (en los profetas) y 5) el Urím VeTumím (el Pectoral del Sumo Sacerdote [véase Tosafot en Iomá 21b, sobre “VeUrím”]). Otras versiones contienen ligeras variaciones sobre la identidad de estos cinco elementos, véase] Ierushalmí, Macot, fin de 2:6, y Horaiot 3:2, Bamidbar Rabá 15:10. [Véase también Tanjumá Behaalotjá 6 (NVI)].

5 Maamar Kará Shajáv 5605. [Véase Or HaTorá, Balák, págs. 1045 y 1048 (NVI)].

6 [Ioná 1:5 (NVI)].

7 [Cantar de los Cantares 3:1 (NVI)].

8 [Exodo 21:18 (NVI)].

9 Zohar I, 237b.

10 [Palabras siguientes de la frase citada de Números 24:9 (NVI)].

11 Shabat 88ª

12 Deuteronomio 5:26.

13 [Véase Zohar I, 3b, y II, 105a; Tikunéi Zohar 49, 85b, y 63, 94b (NVI)]. Véase Likutéi Torá, Bamidbar 15a-b.

14 Salmos 14:7 y 53:7. [Véase Likutéi Torá, Bamidbar 15b, citando de Midrash Tehilím 14:6 (NVI)].

15 Jóshen Mishpat 389:8.

16 [Véase Nétzaj Israel, de Rabí Iehudá Loeb (el “Maharal de Praga”), caps. 1, 13, 24 y 31, y otras fuentes, donde se señala que el galut es algo totalmente irregular, no-natural, y por ende irracional (NVI)].

17 [Exodo 20:1 (NVI)].

18 Salmos 74:9. [Véase Midrash Tehilím 74:3 sobre este versículo (NVI)].

19 Nidá 31a.

20 [Sefer HaBahír 8 (10); Tikunéi Zohar 42, 82a. Comp. con Pesajím 50a (NVI)]. Likutéi Torá, Shlaj 37d. Sefer HaMaamarím 5710, pág. 116.

21 [Deuteronomio 4:35 (NVI)].

22 Citado por Rashi en Génesis 1:1. [Véase Bereshít Rabá 12:15 y Torá Shleimá, Bereshít, cap. 1, párr. 209, y cap. 2, párr. 82 (NVI)].

23 Cap. 5.

24 [Véase Bereshít Rabá 39:1; Lékaj Tov sobre Génesis 12:1 (NVI)].

25 Véase Likutéi Shoshaním, de Rabí Shimshón de Ostropolie. [Comp. con Zohar III, 194a y 281b; también con ibíd. I, 25a (NVI)].

26 Véase Sifrá, Bejukotái, cap. 3, parshá 2.

27 Véase Zohar II, 65a [“La persona no debe dar lugar a ningún aspecto del mal, no sea que las acciones del individuo tengan efectos indeseados”. La secuela se notó: el ataque por parte de Amalék resultó cómo producto del comportamiento inadecuado por parte de Israel (NVI)].

28 105a.

29 Génesis 31:43.

30 Tania, cap. 41.

31 [Tania, Introducción a Sháar HaIjud VeHaEmuná (NVI)].

32 [Véase el Comentario de Maimónides a la Mishná, Avot 1:3; Rambán (Najmánides) sobre Exodo 20:8; Tania, cap. 4 (NVI)].

33 Berajá, al final del párr. 357; Bamidbar Rabá 14:20; Zohar II, 21b, y en otras fuentes.

34 [Deuteronomio 31:10 (NVI)].

35 [Bilám es comparado con el cocinero del rey que está familiarizado con los gastos de la cocina real. Moshé es como el ministro prominente del rey que no está familiarizado con esos detalles. Compárese con Lékaj Tov sobre este versículo (NVI)].  

MASHIAJ, DESPERTANDO EL LEON INTERIOR

 

 

Se agacha, se acuesta como un león, y cual leona ¿quién lo levantara?” (Bamidbar 24:9). El midrash dice (Bereshit Rabá 98:7) “Se agacha, se acuesta”, se refiere al período desde el Rey Tzidkiahu hasta el Rey Mashiaj (el período actual de la historia).En la época del Rey Tzidkiahu comenzó el exilio del pueblo judío de la Tierra de Israel. Aún en la época del Segundo Gran Templo de Jerusalén, la redención no era completa, dado que faltaban varios elementos en el Segundo Templo (respecto del Primero) y no todo el pueblo judío se encontraba en la Tierra de Israel. Sobre esta época (que incluye la actual) se refiere el comienzo del versículo “Se agacha, se acuesta”, cuyo significado es que el pueblo judío se encuentra en exilio, esparcido entre los otros pueblos y tierras del mundo. Podríamos pensar que el exilio es absoluto, no es sólo en lo físico, aquello relacionado con el cuerpo, sino aún en lo espiritual, la Torá y las Mitzvot, aspectos relacionados con el alma. Sin embargo, cuando observamos la continuación del versículo, a pesar de que “Se agacha, se acuesta”, no es un acostarse de aquel que no tiene fuerza, sino que es una limitación, un impasse de un león, del rey de los animales, el más poderoso. Es decir, aún durante el exilio en el cual nos encontramos, “Se agacha, se acuesta”, los otros pueblos del mundo no tienen poder sobre el pueblo judío, sino que, como continúa diciendo el versículo “¿quién lo levantará?”.Nuestros maestros jasídicos explican que, en lugar de leer las últimas palabras en forma de pregunta, desde una perspectiva más profunda, pueden leerse en forma de afirmación, donde “quién” se refiere al Todopoderoso, que nos sacará del exilio, como está escrito “Quién dará de Tzión la salvación de Israel” (Tehilim 14:7).Hasta que llegue el momento de la redención final, donde se cumplirá el “Quien lo levantará” (afirmativamente), nadie tiene poder por sobre el pueblo judío, dado que es como un león. La lógica detrás de lo mencionado, es que el exilio en sí es irracional, no tiene ningún espacio en el intelecto humano, es sólo un estado forzoso, en el cual físicamente el “león” se encuentra “agachado, acostado”. Sin embargo, espiritualmente, dado que la Torá y las Mitzvot son la palabra de Di-s, el exilio no tiene ningún poder sobre las mismas. En palabras más simples, el exilio es sólo para el cuerpo, el alma está libre. El trabajo consiste en llevar esa libertad espiritual del alma al cuerpo, de manera que se exprese en nuestra vida práctica diaria, y como dicen nuestros Sabios “La verdadera libertad es el estudio de Torá” (Pirkei Avot 6:2). A través del estudio de Torá y el cumplimiento de Mitzvot, uno puede liberarse de la opresión del mundo en general. Recordando esto, que el pueblo judío es un león y que al respecto de la Torá, las Mitzvot y el alma no estamos en exilio, podemos iluminar nuestro alrededor, con la luz de la Torá al punto hacer del mundo oscuro un mundo iluminado, con la venida del Mashiaj rápido en nuestros días.