Resumen de la Parasha Pinjas

 

El nieto de Aharón, Pinjás, es premiado por su acto de celosía al matar al príncipe de la tribu de Shimón, Zimrí junto a la princesa Midianita, Cazbí: Di-s le otorga un pacto de paz y la kehuná - sacerdocio.

Un censo del pueblo cuenta 601.730 hombres entre 20 y 60 años. Moshé es instruido sobre cómo debe dividir la Tierra entre las tribus y las familias de Israel a través de una lotería. Las cinco hijas de Tzlafjad piden a Moshe que les conceda la porción de tierra que le pertenece a su padre, quien muere sin hijos varones; Di-s acepta su pedido y lo incorpora dentro de las leyes de herencia de la Torá.

Moshe lega el poder en manos de Ioshúa para que lo suceda introduzca al pueblo a la Tierra de Israel. La sección concluye con una detallada lista de ofrendas diarias, las ofrendas adicionales traídas en Shabat, Rosh Jodesh (principio del mes), y las festividades de Pesaj, Shavuot, Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sucot y Shminí Atzeret.

 

La Parashá en Profundidad

¿Lotería o Destino?

 

“Solo de acuerdo a una lotería se dividirá la tierra” (Bamidbar 26:55).
Uno de los temas de la parashá de esta semana es la división de la Tierra de Israel entre las tribus del Pueblo Judío. La Torá nos cuenta que esta división de la tierra se efectuó de acuerdo a una lotería, como esta escrito, “Solo de acuerdo a una lotería se dividirá la tierra”.

Todo aspecto físico del mundo tiene una contraparte espiritual. La verdad es que la dimensión física es un derivado de la espiritual. A su vez, todo aspecto tiene una aplicación en nuestro servicio al Creador. De aquí se desprende que la división de la Tierra de Israel (física) se corresponde y surge de una división espiritual. El concepto de esta división espiritual, en relación a nuestro servicio Divino, es la elección del camino a seguir en el servicio de cada uno hacia el Todopoderoso. El versículo indica que esta elección es “de acuerdo a una lotería”. Una lotería simboliza aquello que supera al intelecto y la razón.

Debemos entender: ¿Qué significa que la elección del camino a seguir en nuestro servicio a Di-s es “de acuerdo a una lotería” (por encima de lógica y razón)? Es verdad que el fundamento del servicio Di-s es la sumisión a Su Voluntad, cuya base es dejar el intelecto de lado, sin embargo, esto es solo el fundamento. Cuando uno se encuentra en el comienzo de su servicio a Di-s y debe elegir qué hacer y que no hacer, el criterio debe ser el de la Torá, o sea, que la elección debe ser internalizada en el intelecto y la razón.

Para entender la respuesta, debemos comprender primero que, a pesar de que todo judío debe cumplir todos los preceptos Divinos, cada uno tiene preceptos específicos que se relacionan especialmente con él. Esta relación entre el judío y los preceptos, no es basada en el intelecto, de manera que uno sienta racionalmente una relación con tal o cual precepto Divino, sino que es una relación que supera la lógica, una “lotería”.

Es por esto que, cuando uno percibe que cierto precepto le resulta sumamente difícil de cumplir, esto mismo es una prueba de su especial relación con el mismo. Aún si uno no ve ninguna relación lógica con este precepto en particular, todo lo contrario, uno siente que le resulta más difícil que otros, sin embargo, este precepto es su precepto particular, a través del cual se elevan hacia el Todopoderoso todas las demás buenas acciones que uno realiza.

Por eso uno no debe, ante la dificultad, abandonar este precepto y tomar otro más fácil, uno debe esforzarse en ese mismo precepto porque ese es el que más relación tiene con él.

Con esto vamos a entender por qué esta escrito “Solo de acuerdo a una lotería se dividirá la tierra”: En la Tierra de Israel se encuentran diferentes tipos de terreno, montaña, valle, planicie, etc., la división de la tierra física, el hecho de que a tal tribu le correspondió la montaña, a tal otra el valle, a tal otra la planicie, etc., es por la relación particular de esa tribu con ese aspecto específico de la Tierra de Israel espiritual. Esta relación supera la lógica y se expresa en el mundo físico en una “lotería”.

La lección que aprendemos de aquí es que, cada uno tiene un asunto particular de la Torá que se relaciona con él de manera especial. Sin considerar las dificultades que puedan aparecer en el camino, todo lo contrario, como mencionamos anteriormente, el hecho de que se presentan dificultades en este aspecto, eso mismo prueba que este precepto es fundamental para uno, y uno debe esforzarse para superarse a sí mismo y llevar adelante este precepto, a través del cual se elevarán todas sus otras acciones.

Basado en Likutei Sijot Vol. 2, pág. 346

 

Cómo tomar la Ley en sus Propias Manos

Por Yanki Tauber

 

Mi vecino de arriba tenía un jardín en su balcón. Era muy lindo, a excepción del hecho de que el drenaje específico todavía no había sido instalado, y el goteo que descendía era continuo. Peor todavía, una nube de mosquitos asomó sobre la plataforma fangosa que se formó en el alféizar de las ventanas de nuestros dormitorios, de modo que cada mañana mis tres hijas hermosas despertaban cubiertas con las horribles picaduras del insecto.

Le pedí al encargado de los arreglos de arriba, que fuera tan amable de parar aquella tortura. Él explicó pacientemente que los árboles y los arbustos (algunos muy delicados importados especialmente de algún país subtropical exótico) debían ser alimentados por una corriente pequeña pero constante de agua enriquecida, que no debía ser interrumpida. Pero advirtió que estaban trabajando en una solución para encaminar el agua por una ruta menos molesta. Y me dio los datos del paisajista, creador del proyecto, para que me diese una aclaración adicional.

"A mi no me interesa lo que ustedes están haciendo allá arriba allí," dije poco cortés. "Solo detén el goteo del agua, ok?"

Pero el goteo no paró. Hablé con el plomero de mi vecino, su capataz, su jardinero, su secretaria. Pedí, exhorté, reclamé. Las lágrimas saltaron a mis ojos mientras describía el sufrimiento de mi familia. Grité, amenacé... Las semanas pasaron, y el goteo del agua enriquecida con nutrientes y el zumbido de los enriquecidos mosquitos continuó.

Pero una tarde de viernes, después de que todos los trabajadores se hubieran ido para el fin de semana, trepé en un armario pequeño y cerré el agua del departamento de arriba.

El lunes a la mañana, mi vecino golpeó a mi puerta. Cual un fósforo encendido me gritó, me llamó criminal... y contesté que hay situaciones que justifican que un ciudadano ordinario tome la ley en sus propias manos. Él amenazó demandarme, y di la bienvenida a la sugerencia.

Antes de fin de semana, ya había sido colocada una manguera que enviaba el agua a otra parte.

Pero antes de que tuviera ocasión de saborear la satisfacción de cómo había manejado la situación, descubrí para mi consternación que no había cumplido con las tres reglas fundamentales de "Cómo tomar la ley en sus propias manos".

Las tres reglas fundamentales en cómo tomar la ley en sus propias manos son:

1) Debe haber una necesidad verdaderamente extraordinaria. Por ejemplo: decenas de millares de gente está muriendo en una plaga, y centenares de millares más morirán, a menos que se tome una acción drástica para pararla.

2) Usted debe estar preparado para pagar el precio. La ley no lo protegerá contra las consecuencias de su hecho. Usted debe estar dispuesto a sacrificar todo, incluyendo su rectitud.

3) Debe estar totalmente contra su naturaleza actuar de esta manera, y debe dolerle sobremanera sentirse forzado a actuar así. En otras palabras, si usted goza haciéndolo, significa que no debería hacerlo.

En caso de que usted se esté preguntando dónde encontré estas reglas fundamentales, le doy el dato: sienta un precedente para las mismas la muerte de Zimri en manos de Pinjas según lo descripto en la Biblia y discutido en el Talmud y los comentarios.

Bien, este conocimiento arruinó mi incipiente "carrera de bandido", aunque fue bueno mientras duró

 

Las tres Semanas

 

El periodo de veintiún días entre el diecisiete de Tamuz y el nueve de Av es denominado bein ha-metzarim –“entre los estrechos",basado en el versículo (Eijah 1:3) que señala: todos sus perseguidores la alcanzaron entre los estrechos. Los Sabios (Eijah Rabbah 1) explicaron que entre los estrechos  se refiere a los días de aflicción que ocurrieron en el período entre el diecisiete de Tamuz y el Nueve de Av. En éste período, muchas calamidades le sucedieron al Pueblo Judío a través de las generaciones. Fue durante éste período entre los estrechos  que, tanto el Primero como el Segundo Templo fueron destruidos. Este período fue por consiguiente, establecido como un tiempo de luto por la destrucción de los Santuarios.

Durante éste período, disminuimos la extensión de nuestro regocijo. Durante éste período no se llevan a cabo matrimonios. Nos contenemos de escuchar música, bailar, realizar viajes de placer, de cortarnos el pelo o afeitarse. De acuerdo a la costumbre Sefaradí, que se basa en la opinión de Beit Yosef, los cortes de pelo son permitidos hasta la semana en la cual Tishá bÁv acontece.

Es una costumbre no recitar la bendición Shejeianu durante éste período. Por ende, no estrenamos ropa ni comemos frutas que no hayamos comido en la estación, para que no se requiera recitar Shejeianu. No obstante, si se da la oportunidad de cumplir una Mitzvá que tendrá lugar, como por ejemplo una circuncisión o un pidyon haben, entonces la bendición es recitada. Del mismo modo, si una nueva fruta está disponible durante éste período de las tres semanas y quizás no vaya a estar disponible posteriormente, entonces se recita Shejeianu. Como es una costumbre permitir recitar la bendición en Shabat, es preferible preservar la fruta hasta Shabat. Igualmente, una mujer embarazada que tiene el deseo de una nueva fruta, o una persona enferma que la necesita para su salud, puede decir Shejeianu durante las tres semanas.

Es una costumbre ser aún más cuidadoso de lo que uno es habitualmente en lo que respecta a evitar situaciones peligrosas. Las personas piadosas se alejan por un período de tiempo, para reflexionar y estar de duelo por la destrucción de ambos Templos. En algunas comunidades se acostumbra recitar Tikkun Jatzot incluso al mediodía.

El Rebe de Lubavitch también impulsó que las Tres Semanas deben ser un tiempo de incrementar la caridad y el estudio de Torá (en relación con el versículo (Isaías 1:27), “Sión debe ser redimido mediante la ley, y sus retornantes por medio de la caridad”), particularmente el estudio de aquellas porciones de la Torá que tratan acerca de las leyes y el profundo significado del Sagrado Templo.

MASHIAJ, UNA METAFORA QUE PRETENDE HACER COMPRENDER EL EXILIO

 

 

La enseñanza jasídica también ofrece otra metáfora para la paradoja del galut, esta vez de dentro del mundo del intelecto mismo: Un maestro está en medio de comunicar un concepto a su discípulo. Repentinamente, tiene un destello de inspiración: un nuevo, infinitamente más profundo concepto, ha surgido en su mente; un concepto que él siente inmediatamente que será de gran valor para su discípulo. Prácticamente en medio de la oración, guarda silencio. Sus ojos, que habían estado enfocados en el atento discípulo, se cierran. Las preguntas del discípulo y sus comentarios son repelidos con un abrupto movimiento de mano. Cada energía de su poder mental se concentra ahora en la tarea de absorber y retener el todavía nebuloso concepto que revolotea en la periferia de su mente. El discípulo se siente devastado. ¿Por qué se ha apartado de él su amado maestro? ¿Por qué lo ha callado tan abruptamente? Las cosas pasan de mal a peor. Primero, fue apartado; ahora, está siendo totalmente ignorado. Al principio su maestro cerró sus ojos; ahora le ha dado la espalda por entero. El maestro percibe la angustia de su alumno. Si éste le importara menos, lo hubiera tranquilizado con una palabra o dos. Pero sabe que la más leve desviación, en este momento crítico, menoscabaría sus esfuerzos por capturar totalmente su nueva concebida idea antes de que el destello de iluminación retroceda. El es reacio a abandonar siquiera un único matiz del concepto que tanto enriquecerá a su discípulo. Por lo que pese a la manera en que es recibido por el alumno, el acto de "rechazo" del maestro es, en verdad, un acto de amor, un acto que no solamente está totalmente a tono con la naturaleza de la relación entre ellos, sino que sirve para profundizarla y mejorarla. Superficialmente, están separados uno del otro; en esencia, jamás han estado más cerca. Esta metáfora también explica por qué el galut aumenta en severidad a medida que nos aproximamos más a nuestra reconciliación con Dios. Si la función del galut fuera únicamente la de servir como castigo por los pecados, su intensidad debería disminuir a medida que transcurre el tiempo y expiamos nuestras transgresiones. Históricamente, lo cierto es todo lo contrario: cuanto más cerca nos encontramos de la Redención, tanto más denso se pone el ocultamiento del galut. Un ejemplo es nuestro primer galut, nuestros 210 años de esclavitud en Egipto. Durante su primera generación en Egipto, nuestros antepasados florecieron; durante el siguiente siglo su situación se deterioró; pero la llana esclavitud y cruel tortura asociada a este galut sobrevino en sus 86 años finales y el período más difícil fue el año final del exilio egipcio, después de que Moshé ya había profetizado su culminación. Lo mismo es cierto de nuestro exilio actual: el estado espiritual de nuestras vidas, el factor más básico del galut, ha conocido una declinación constante desde el día de la destrucción del Templo hace aproximadamente 2.000 años. En sus generaciones más tempranas, una era poblada por los grandes sabios del Talmud, nuestra relación con el Omnipotente, aunque oscurecida por el ocultamiento del galut, era todavía una realidad hondamente sentida en las vidas de mucha gente. A medida que las generaciones avanzan, encontramos un creciente aumento en cuanto a la tosquedad y materialismo de la vida, conduciendo a la casi total extinción de espiritualidad y sensibilidad a lo Divino que caracteriza nuestra existencia de hoy en día. Esto, pese al hecho de que cada generación sucesiva nos ha llevado mucho más cerca de la Redención Final. Pero este modelo refleja el proceso del metafórico maestro "abandonando" a su discípulo: cuanto más profundo se sumerge en el concepto, tanto más debe retirarse hacia dentro de sí mismo, distanciándose aún más del angustiado alumno; sin embargo, cada retirada subsiguiente representa una mayor consideración por su discípulo y un mayor compromiso con su rol de maestro.